martes, 22 de enero de 2008

¿ Como poder decir mis manos ?





¿Cómo poder decir mis manos, sin detenerme en ellas?

Las mismas que hicieron suyas otras manos hace ya mucho, mucho tiempo... cuando la dependencia se mezclaba con el amor y con el miedo.
Irremediablemente hube de soltarme de aquellas manos que abrazabanme, alejándome, recordándolas... escapando de ellas.
Y así y tras dado ese paso, tantas cosas sucedieron.
Recuerdo cuando clandestinamente se comenzaron a llenar de polvo y tinta de los miles de declaraciones, manifiestos y panfletos mal mimeografiados que "ellas" ávidas de conocimiento, se arriesgaban a recoger de las calles en el reinado del tirano.
Como dicen una mano lava la otra y toda esa información que más tarde se transformo en pesados y alimenticios libros, fue comenzando a cimentar este camino que fue trazado hace ya mucho.
En aquellos tiempos en que reinaba la violencia y la miseria y sus dolores se volvían con toda justicia reacción, estas mismas manos que hoy te escriben no dudaron en ir mas allá, junto a los suyos y de a poco se convirtieron en eslabón, en demostración de que no estabamos quebrados y así junto a otras miles salimos a decir basta. Y ellas hubieron de aprender a ser vehículo, catapulta y se fueron endureciendo, hasta convertirse en puño cerrado para los opresores, y abierto, extendido y solidario para con sus hermanos.
Y en ese ejercicio de amasar ideas, en un momento de descanso, " ellas" mis manos se cruzaron con ella, mi mas fiel y hermosa compañera... ¿Cuando?, ¿Donde?, No hay exactitud en el recuerdo pero estoy seguro que debe haber sido a la hora del ocaso en cualquier atardecer de 1986... La vi, le temí, temí su rechazo, pero como siempre en el amor jugamos el juego de la seducción hasta llegar a la armonía, a las miles de armonías que pueden nacer de quien evoca un cuerpo de mujer.

Una mano lava la otra y las dos la cara.

Bueno, de pronto y tras aquel ejercicio descubrí que todo estaba cambiando vertiginosamente a mí alrededor y con tristeza vi como las manos de los compañeros después de tanta alegría que venia, comenzaron a bajarse, a aquietarse, a guardarse en sus bolsillos encontrando solo nacientes y crecientes deudas.
Las manos compañeras dejaban de ser puño enarbolado y se convertían poco a poco en el de la frustración. Mientras otras peor aun se transformaban en palma extendida o dedo delator.
Fue doloroso e impotente a la vez querer ser todas esas manos que debían impedir el derrumbe de tantos sueños... y no poder serlo.
En esa porfía casi se me fue la vida y mis pequeñas manos pasaron sin notarlo, del papel a la brocha, de la barricada al terror, y solas se quedaron tras despedir a esas cientos de manos que en vez de volver a disfrutar de la belleza de la tierra, debían salir a otras latitudes con él ultimo contacto frío del pasaporte y él tramite migratorio.
Todo se fue a la mierda, las mías se quedaron acá y mientras las oscuras manos ordenaban, las otras iban a las urnas soñando que de esa forma desobedecían.
Vi desaparecer muchas, muchas manos de aquella ronda llamada " utopía " y cuando ya no pude mas... me diluí y mis manos encontraron lo que esta sociedad de consumo ofrece como alivio a los "estúpidos idealistas", me llene de libertad en forma de cilindros " a luquita, el paquete" me deje seducir por la alucinación, por el mundo de Huxley, me creí libre, solo, hippie... el resto quedo en botellas de perfume, sexo inseguro, descalcificación y mucha, pero mucha soledad.
En ese deambular decidí escapar, dejar todo atrás y de pronto sin darme cuenta... otro día, otra ciudad, otro cielo, otro país.
Y ahí si que tuve que aferrarme con todas mis fuerzas a algo tan intangible, tan inmaterial y tan eterno, como es: LA VIDA.
La mayoría de edad me encontró en una línea de tren y entre mis manos: un tetra, un Philiph Morris y toda la nostalgia que pude aglutinar.
Estación Merlo, Ferrocarril Oeste, dirección Moreno, año 1994, Gran Buenos Aires.
Tras hacer perro muerto en un restorán aceptar la solidaridad de unas nuevas manos, manos colmadas de pobreza en cuatro paredes, ocho habitantes, dieciséis manos que solo sabían de mate y cigarrillos... Merlo risas, Merlo niños, Merlo incendio, Merlo renaceres, Merlo mediocridad, Merlo amor.
Salí casado de esa vuelta, pero duró poco. No se si fue la tinta de la pluma de la jueza, el anillo que siempre me quedó suelto o el sólido y eterno amor que me ofrecía aquella hermosa mujer... pero duró poco.

Giros todo da vueltas como una gran pelota, todo da vueltas casi ni se nota.

En nuestro primer encuentro también participaron "ellas"... velas de patchouli, un ramo de rosas... no paso mucho tiempo hasta tener tu cuerpo buscando cobijo bajo mis manos y "ellas" al tomar contacto con todas las maravillas que tu ser le ofrecía, volvían a recobrar vida, se llenaban de sangre, se empapaban de piel húmeda y hermosa que venia a suavizar el largo recorrido de mi existir.
Manos compromisos, manos que se unían y organizaban para comenzar a reconstruir el sueño, manos que acarician, que nos duermen, manos que al entrelazarse también forman un puño, manos que tras decidirlo me domaron, me amarraron, me enamoraron y me dieron las cuatro manos mas bellas que en mi vida he conocido y gracias a todo eso: hoy estoy en paz, organizado, luchando y amando, agradeciendo a "ellas" el ayudarme a quitar las vendas que solo buscan confundir y retrotraer... Hasta pronto.

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